viernes, 18 de junio de 2010

Había una vez... Una...

Había una vez... Una, porque dos sería una historia repetitiva. 
Un rey. Uno, porque dos sería la guerra. 
Quien estaba casado con una reina. Una, porque dos sería un drama. 
Ellos tenían una hija princesa. Una, porque dos sería un lío. 
La que estaba enamorada de un caballero. Uno, porque dos sería telenovela. 
Al que le pusieron la condición de matar a un dragón. Uno, porque dos sería labor titánica. 
El héroe tuvo una idea. Una, porque dos sería mucho pedirle. 
La de usar una espada mágica única. Una, porque dos ya no la harían única. 
Con la que le quitó la vida al dragón. Una, porque el dragón no era gato. 
Entonces se realizó la boda. Una, porque dos sería bigamia. 
Y vivieron felices para siempre. Uno, porque dos siempres sería algo así como dos infinitos. (Aunque sí fueron felices los dos). 
FIN. Uno, porque dos finales sería complicado. 

2 comentarios:

Juan Vásquez dijo...

Con este participaste en el vendaval y me pareció de lo más ingenioso que he leído - no que yo haya leído mucho: me llegó y me divertí cantidades.

HÉCTOR RIVERO dijo...

Ah, con que tú eres el autor de esta joyita, te felicito, me encantó.Saludos cordiales, tocayo. ;)

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