domingo, 8 de agosto de 2010

¡Disparatado!

¿Cómo es posible que un loco con camisa de fuerza fuera el asesino? 
Lo vio y entendió: 
¡Dispara atado!

2 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Magnífico su planteamiento Doctor Watson.Con su camisa de fuerza,apretada al máximo,sopla la cerbatana sostenida en su boca,lanzando certero el dardo venenoso que traspasó el ojo derecho del narco-obispo,enviando a éste a conocer a su creador por la vía express.
Un poema de posibilidades,para un narco thriller teológico de primera.

Hector Ugalde UCH dijo...

Sólo hay que ver lo evidente con ojos de vidente (y buen diente...) :] (y mUCHa locura desatada)

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