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jueves, 10 de octubre de 2019

Tiempo de curación

¡La cura llevará un tiempo! 
Tómese esta medicina y se le quitará el Tic.
¿Pero cuándo se me quitará el Tac? Pregunta el reloj. 

sábado, 22 de septiembre de 2018

¡BANG!

Tienes que impactar al lector desde el principio, dijo mientras me apuntaba con la pistola el maestro de escritura. 
Sonreí. 
Yo había disparado primero. 

domingo, 25 de febrero de 2018

Lengua Guaje

Lo hacen guaje con la lengua. 
El lenguaje lo hace maje. 
Lee en guaje el lenguaje. 
Lengua ¡Je! ríe el lenguaje. 

sábado, 30 de abril de 2016

Niño por un día

Frente al pastel de cumpleaños el anciano dice en voz alta para que lo escuchen sus familiares y amigos "Deseo ser niño por un día" y sopla apagando las velas.
Al día siguiente se levanta rápidamente, grita, corre, juega, brinca charcos, se moja, se empapa, ríe a carcajadas, baila, hace gestos, saca la lengua, gira, trepa, salta, trepa, rueda, da de marometas y hace miles de diabluras y ocurrencias. 

Al final del día se acuesta con una enorme sonrisa pensando "¡Mañana repito la decisión de ser niño!". 

viernes, 14 de noviembre de 2014

El juego del juglar

Le gusta jugar con los sonidos, con la música, con los cuentos y las historias. 
Le gusta jugar con los colores, en su ropa y en su mente. 
Le gusta jugar con los malabares, las acrobacias y los enredos. 
Le gusta jugar con la risa, con la sorpresa, con la magia. 
Le gusta jugar con las rimas, con la poesía y la palabra. 
Pero ante todo, le gusta jugar con la idea de que la vida le permita algún día actuar en algún otro papel que no sea la de juglar. Algo más sencillo, como villano, princesa, caballero, dragón o aunque sea, un simple rey. 

domingo, 17 de junio de 2012

Era un niño todo orejas...

Era un niño todo orejas 
que disfrutaba de escuchar pequeñas y grandes historias. 

Claro que en los momentos en que había algo que le llamaba la atención (casi todo), 
era un niño todo ojos. 

¡Ah! pero cuando hallaba algo verdaderamente maravilloso 
entonces era un niño todo sonrisa

domingo, 4 de julio de 2010

En realidad


En realidad...
por Héctor Ugalde (uch)







"Si la locura es no poder distinguir
entre lo que es real y lo que no lo es,
entonces la Realidad Virtual
tiene como objetivo la locura."

Soy feliz. Tengo todo lo que deseo, ¡Míren! una casa en la playa, mujeres, y si algo me falta, mi computadora de Realidad Virtual crea todo lo que quiero.

'Querido, ya está la cena'. Abro los ojos y la casa, la playa y las mujeres desaparecen. Veo a mi esposa que se acerca sonriente. En eso, un enorme monstruo emerge atrás de ella y la devora. Ella ríe, y mi hijo, escondido detrás de ella también se ríe. El monstruo es un holograma de Realidad Virtual creado por mi hijo. Pero, ¿realmente tengo un hijo? ¿tengo una esposa? o es mi deseo de tener una familia. Suspirando, oprimo el contacto.


¿Prendí la compuV.R. o la apagué? Todo está igual, el cuarto, el escritorio, todo... Desesperado, oprimo varias veces el contacto, pero no ocurre nada. Alzando los hombros me levanto, pero en ese momento cambia el cuarto.

¿Qué está pasando? ¡Debe ser el control remoto telepático! Pienso 'apágate'... pero no hay cambios. Pienso 'préndete' y sigue todo igual. ¡Carambas! Las piernas me tiemblan y me siento. Entonces escucho el ruido del agua al caer.

Abro los ojos, y una mujer me mira fijamente. Es el espejo. ¿Yo soy esa mujer? esa mujer con ojeras que se echa agua fría en la cara para terminar de despertar.

¿Soy un sueño? Me pellizco, pero es inútil, pues sé que sentiré el mismo dolor que si me hubiese pellizcado realmente. Las imágenes vuelven a cambiar.

No es una mujer excepcionalmente hermosa, sólo bella. Siento su piel y mi sudor, siento las oleadas de placer que indican que el orgasmo viene...

Una multitud... gente que va y viene, camina o corre, de pronto me veo a mi mismo, voy de prisa, debo correr para alcanzarme y saber hacia donde voy.

Busco pistas que me indiquen si lo que veo y siento es la realidad o sólo son imágenes y sensaciones creadas. Pero no hay caso, si las hubiese, mi mente las borraría para hacer más díficil esta partida de ajedrez conmigo mismo.


No sé tampoco si esto es un sueño. No puedo distinguir si es un sueño real, o uno creado por la computadora de Realidad Virtual. Y así como en los sueños no se asombra uno de la irrealidad, ni le extraña a uno que sucedan cosas inexplicables, en estas fantasías de Realidad Virtual la realidad y el surrealismo onírico se mezclan y combinan.


La compuV.R. se alimenta de los datos de mi mente y recrea mundos y objetos que están en ella. Y entonces me pregunto ¿Yo soy yo, o una proyección de mi mismo? ¿Una proyección de mis pensamientos, de mis emociones, de mis deseos?



Trato de no pensar en nada, de dejar mi mente en blanco, pero no importa, las imágenes, los sonidos y las sensaciones siguen cambiando.

Disparos de laser. Varios soldados pasan corriendo junto a mi. Ahora las guerras son virtuales, guerras electrónicas de bits contra bytes... ¿Soy un soldado virtual? ¿Soy solamente una imagen, una proyección de la compuV.R.? ¿Soy la compuV.R.? ¿Soy el que usa o el usado? ¿Soy un soldado virtual que cree ser un soldado real? ¿Soy una mariposa que sueña que es un hombre?

De pronto la visión se obscurece, los sonidos se van, las sensaciones desaparecen... ¿Estoy muerto?


'¡Listo!' 'El problema era que su compuV.R. fue contagiada por un ViVi, o sea por un virus virtual, vamos, vamos, ¡abra los ojos! Está todo arreglado'.

Abrí los ojos, '¡Era eso!' '¡Sólo era un virus!' y reí aliviado.



Entonces la imágen cambio de nuevo... en realidad nunca dejaría de hacerlo...





martes, 18 de marzo de 2008

Soy un Nudo...

Soy un nudo Gordiano esperando tu espada de Demócles...
Soy un nudo corredizo en mi propio cuello...
Soy un nudo en la garganta queriendo gritar...
Soy un nudo en la corteza de tu árbol
Soy un nudo en la hasta ahora recta cuerda de tu vida
Soy un nudo de vida que se desata con la muerte
Soy un nudo, laberinto sin salida que la propia muerte
Soy un nudo de corbata,
de costumbres y rituales que señalan hacia la libertad de mi sexo...
Soy un nudo que anida en mi corazón, ocultando mi alma
Soy un nudo mudo…
sordo, ciego e insensible a su complejidad
Soy un nudo en el laberinto de la razón
de las circunvalaciones del cerebro...
Soy un nudo de razón
Soy un nudo, avestruz introspecto hacia mi centro
Soy un nudo necio que no quiere salir de si mismo
Soy un nudo de interminables juegos preeliminares que te hacen el amor
Soy un nudo domado enredado en tu red redomada
Soy un nudo desnudo... laberinto de emociones...
Soy un nudo de angustias psicóticas deseando suicidarse en tí...
Soy un nudo mago
que se desaparece al anudarse
Soy un nudo nodo
de una compleja red anudada
Soy un nudo rudo
que se vuelve suave con tus caricias...
Soy un nudo mudo ante tus miradas...
Soy un nudo nulo
que se vuelve infinito en ti...
Soy un nudo que cree estar anudado
Soy un nudo débil que se desata con tus caricias
Soy un nudo que nada hacia el mar de tu centro
Soy un nudo malo
de tanto ser bueno...
Soy un nudo nuevo en una cuerda vieja
Soy un nudo que une mi nacimiento con mi muerte
Soy un nudo desatado
en la felicidad de la vida...
Soy un nudo mundo
que todo lo abarca...
Soy un nudo lleno de nada
y vacío de enredos
Soy un nudo letra
Letra I anudada en letra R...
Soy un nudo nido
esperando abrigarte y cuidarte
Soy un nudo que pudo
que puede y que podrá...
Soy un nudo que ata tus cabos sueltos...
Soy un nudo espiral
hacia mi propio centro...
Soy un nudo que ama
los enredos de la vida...
Soy un nudo en el estómago
que se come de nervios a sí mismo...
Soy un nudo de ruidos, de llantos, de gemidos
Soy un nudo amodorrado, flojo, durmiente,
colgado inerte entre tu extremo y el mío
Soy un nudo que te desnuda...
Soy un nudo que sudo
en tu sudor...
Soy un nudo, torbellino de locuras, de cabriolas, de cosquillas,
de risa atrapada que explota en los extremos...
Soy un nudo de nadas
Soy un nudo de camino retozón, azaroso, pero con un sólo destino
Soy un nudo hacía ti...

¡Átame!

miércoles, 6 de febrero de 2008

La verdadera naturaleza de las cosas

Y un día, inexplicablemente le fue dado el don de ver la verdadera naturaleza de las cosas.
Así que se reía con las cucharas, se estremecía ante las escaleras, pero lo que más le intrigaba eran los espejos...

sábado, 19 de enero de 2008

Diferencias entre la mujer y el hombre

-¿Hubo beso o no hubo beso?
-No me ofenda, Daniel. Le recuerdo que está usted hablando con un profesional de la seducción, y eso del beso es para amateurs y diletantes de pantufla. A la mujer de verdad se la gana uno poco a poco. Es todo cuestión de psicología, como una buena faena en la plaza.
Lo que ocurre es que el hombre, volviendo a Freud y valga la metáfora, se calienta como una bombilla: al rojo en un tris, y frío otra vez en un soplo.
La hembra, sin embargo, y esto es ciencia pura, se calienta como una plancha, ¿entiende usted? Poco a poco, a fuego lento, como la buena escudella. Pero eso sí, cuando ha cogido calor, aquello no hay quien lo pare. Como los altos hornos de Vizcaya.
Sopesé las teorías termodinámicas de Fermín.
-¿Es eso lo que está usted haciendo con la Bernarda? -pregunté-. ¿Poner la plancha al fuego?
Fermín me guiñó un ojo.
-Esa mujer es un volcán al borde de la erupción, con una libido de magma ígneo y un corazón de santa -dijo, relamiéndose-.Pero, como en el fondo soy un caballero de los de antes, no me aprovecho, y con un casto beso en la mejilla me conformé. Porque yo no tengo prisa, ¿sabe? Lo bueno se hace esperar. Hay pardillos por ahí que se creen que si le ponen la mano en el culo a una mujer y ella no se queja, ya la tienen en el bote. Aprendices.

Carlos Ruiz Zafón
La sombra del viento


martes, 23 de octubre de 2007

La pieza faltante 7

7
Si hubiese sabido que un sueño me iba a dar la última pista no hubiera robado horas a mi sueño. Porque fue un sueño el que finalmente me dio la pista cuando había llegado a un callejón sin salida.

Soñé que iba por un laberinto en el que las paredes eran letras, sílabas o palabras sin sentido. Entonces me parecía encontrar la salida y en ella veía el nombre de mi abuelo. Pero no era una salida, sino una madriguera y yo me quedaba atorado en ella. Después de varios intentos por fin logré zafarme y retroceder un par de pasos. Sorpresivamente apareció mi abuelo disfrazado de conejo blanco, todo envuelto para regalo. Lo ví correr y atravesar un espejo. Justo en ese momento se convirtió en su propio reflejo y se fragmentó todo él en piezas de rompecabezas, cada una diciéndome "Todo yo soy". Por último solamente quedó escrito en el espejo el mensaje:


   T
  odo
yo soy
 

Esto del sueño ocurrió después de un tiempo de tratar de resolver el enigma de mi abuelo y de haber llegado a seis palabras claves: Armando, Maravillas, envoltura, espejo, laberinto y piezas (o tal vez la palabra "oculta", de esto no estaba seguro). A la que después le agregué otras dos palabras que estaban en el centro de todo: rompecabezas y abuelo. Yo ya había estado un buen tiempo jugando con los textos encerrados dentro de esas palabras claves, y con esas piezas de letras haber explorado sus conexiones armando y desarmando este rompecabezas de palabras.

Había descubierto sonrisas, travesuras y un gran número de galimatías en un constante Deja Vú lingüistico en que de pronto una cosa casi suena a algo, pero no. Y en el que parecía que estaba formando el Jabberwocky, aquel poema de palabras que no son palabras que Lewis Caroll incluyó en "Alicia a través del espejo". Aunque a veces… por ejemplo, encontraría tal vez una pista de dónde encontrar a mi abuelo:
ocuLta
maravIllas
arMAndo
esPejo
labERinto
envoltUra
O sea: LIMA PERU. Vaya que sí oculta maravillas Armando. En espejos, laberintos y envolturas.
Entonces se me ocurrió tomar únicamente el centro de las ahora 8 palabras claves.

1. arMANdo
2. maraVIllas
3. envoLtura
4. esPEjo
5. labeRinto
6. piEZas
7. rompeCAbeza
8. abUElo
Lo que me dió MAN VI L PE R EZ CA UE Intercambiando VI con UE
llegué a MAN UE L PE R EZ CA VI o MANUEL PEREZ CAVI
Pero ¿no se llamaba mi abuelo Armando? Bueno, podría ser un sobrenombre, una especie de disfraz, de nombre que cubre, que envuelve.


En ese punto estaba atorado en una aparente solución cuando tuve aquel sueño.

Me levanté entusiasmado para revisar el mensaje que mi subconsciente me estaba dando. Y caí en cuenta de que no tenía porque incluir únicamente el centro de mi abuelo, sino todo.

A ver, yo ya tenía:
MAN VI L PE R EZ CA
Y cada una de las piezas que formaban a mi A B U E L O

De pronto me percaté de otra pista: ¡el reflejo del espejo!

MAN  VI L  PE R   EZ CA
   O   L E   U   B  A

¡Así que mi abuelo tenía las piezas que faltaban en cada uno de los huecos!

Esto formaba varias palabras
MANO VILLE PEUR y BEZACA

O reacomodando: MANO VILLE PERU y CABEZA

VILLE me reafirmaba una vez más lo de las Villas del Mar A (o Mar A Villas), ahora sí casi seguramente en PERÚ. Lo de CABEZA me preocupaba... ¿¡Qué le corten la cabeza!? ¡Gulp!


En el momento de ver aparecer la primera palabra caí en cuenta de haber bloqueado de mi memoria un hecho importante. A mi abuelo también le faltaba una pieza: No tenía una mano. Era manco. De pronto tuve el recuerdo olvidado de una broma de mi abuelo que decía "Soy Armanco".

Asimismo vino a mi memoria un lugar: Mancora, Perú. Una playa a la que me llevaron muy pequeño y a la que llegué cuando estuve jugando con algunas pistas:
1. arMANdo
2. COnejo
3. envoltuRAMancora es un anagrama de Armanco además de ser el primer sitio web que encontré al buscar en Internet Villas Mar Perú. En esas búsquedas ya había yo leído que Mancora antes era denominado Mancura, que en lengua quechua no se sabe qué signifique, pero que en español es coincidentemente la característica de ser manco, es decir, de no tener mano.

En el mapa, esa zona es muy extraña: toda la costa de Perú hacia el mar es en general muy lisa, pero elárea de Sechura, Piura y Mancura parece una pieza de rompecabezas con una saliente y un hueco, como si le faltara una pieza. Además de formar un ángulo extraño por lo que parece que el sol sale por un lado diferente al de las otras playas de Perú. Mancora es el paraíso de los surfistas y de la pesca de altos vuelos.

Con todos estos datos me decidí y fui al país de las Maravillas, en busca de mi conejo blanco.


Al llegar a Mancora de inmediato me dirigí al centro del pueblo. Allí estaba la figura de una cabeza de metal con un sombrero extremadamente alto. En la base, una placa con un nombre: Manuel Armando Pérez Cavi (¡MAR PECA!). Examinando la cabeza descubrí el artilugio para abrir esa escultura. Involucraba un pequeño martillo que literalmente era un verdadero "rompecabeza" ya que la golpeaba y la abría. Dentro encontré las piezas faltantes de los rompecabezas que mi abuelo me había enviado.

Del otro lado de la plaza ví a un anciano sonriente que me estaba mirando. ¿Acaso era...? Él, dándose cuenta de que lo miraba, negó con la cabeza, pero sonrió, se acercó, y abrazándome me fue llevando sin darme yo cuenta a una pequeña casa. Cuando llegamos señaló a un hombre sentado en una mecedora y dijo: "Ahí está. Mi Armano".

Entonces por fin lo vi, todo sonrisas. Esperándome.

Una señora estaba junto a él asombrada y feliz.

Vino el abrazo, las lágrimas y el tratarnos de recomponer.

El ver su rostro curtido por el sol y por el tiempo. El irlo desenvolviendo. Tratar de encontrar en él los pedazos de recuerdos. Rearmándolo.

"Perdón por descomponer en pedazos tu vida."

"En esta historia el conejo blanco siguió a Alicia" dijo guiñando un ojo y tomando de la mano a la señora que lo acompañaba.

"Perdí la cabeza, pero claro, si tú ya la encontraste en el centro del pueblo."

"Por acá hay un manco famoso: Manco Capac quien fue el primer emperador del Imperio inca, pero era manco solamente de nombre porque tenía ambas manos, si no es que más." Y soltó una carcajada.

"El mar recrea maravillas: esculturas de espuma blanca."

"Vienen por el reto de montar las montañas de agua. Pero hay un peligro: un bloque de roca. Así que por acá te encuentras a surfistas con casco que no quieren encontrar un verdadero ROMPEcabezas."

"Dicen que aquí Hemingway se inspiró para escribir "El viejo y el mar", pero eso es mentira, la escribió en Cuba; pero imaginando este mar."

"Después vino a estas playas cuando Hollywood trato de ponerle imágenes al mar. Aunque realmente fue un poco más al sur, en Conejo Blanco, o más bien: Cabo Blanco. Allí Hemingway trató de capturar su pez espada, su pez Merlín."

Viéndolo así, con su larga barba blanca y sus traviesos ojos risueños, yo pensaba que yo ya había capturado mi Merlín.

viernes, 22 de junio de 2007

¡JAQUE MATE!

La partida era muy aburrida y lenta por lo que el rey se estaba durmiendo tras su enroque.
En ese momento una voz atronadora gritó:
¡JAQUE MATE!
Todos los peones estaban tirados en el tablero risa y risa felicitando al peón que estaba frente al rey a quien se le había ocurrido la broma.
Pero dejaron de reír cuando se dieron cuenta de que efectivamente había sido jaque mate ya que habían espantado tanto al rey que le provocaron un infarto debido al susto de muerte.

jueves, 30 de noviembre de 2006

Aún más microcuentos de ajedrez


A aquella torre del flanco del rey le gustaba evitar que su rey enrocara de su lado y así poder lanzar a los peones en un ataque suicida a la bayoneta contra el rey enemigo que se había enrocado de ese flanco. De esa forma podía luego entrar la dama, los alfiles, caballos y ella misma al desbaratado enroque enemigo.
Ese ataque a veces funcionaba, y algunas veces no. Pero lo que inquietaba a los heroicos peones no era su sacrificio, sino el hecho de que a la torre le gustara escuchar “La carga de las Valquirias" mientras lanzaba el ataque.



El rey se la pasaba buena parte de la partida refugiado en su enroque. El ejército enemigo le gritaba “cobarde” y él aguantaba con los dientes apretados sin hacer caso a las provocaciones. Sin embargo, un poco pasada la mitad del juego, cuando solamente quedaban algunos peones y piezas, entonces por fin salía.
Era su momento. Era el momento del rey.



Al alfil negro le gustaba la variante del dragón de la defensa Siciliana, pero esta vez estaba enojado. Los peones ya habían formado el fiancheto, pero el alfil se puso furioso cuando estaba a punto de colocarse en su “cueva”.
“¿Donde está mi disfraz de dragón? ¡No es chistoso! ¿Quién fue el gracioso que me lo escondió?”.


No sabía cómo había ocurrido. El pobre caballo en uno de sus increíbles saltos había caído sin que se diera cuenta, en una esquina del tablero. El rey contrario que estaba cerca, vio su oportunidad y se le acercó cuidándose de sus coces.
El caballo refunfuñaba: “No puede ser que esto me suceda a mi”. “¡Quedar atrapado!”, “¡Yo, que soy el caballo indomable!”.


El alfil estaba feliz pues se había comido al peón de la torre.
Pero se le borró su sonrisa cuando el peón de caballo avanzó un paso y le bloqueó la salida, con lo que el alfil quedó atrapado y fue comido precisamente por su glotonería.


Le dijeron que era un final de alfiles de distinto color. Así que el pobre alfil se llevó un buen susto cuando se encontró, en la diagonal por la que iba él tan tranquilo, a su oponente.
“¿No que era un final de alfiles de distinto color?”, le reclamó a su informante.
“Pues sí. Tú eres blanco y yo soy un alfil de color negro”.


El rey negro quería ser mimo. Así que le gustaba acercarse lo más posible al rey contrario (dejando una casilla enmedio de los dos ya que no se podía acercar más porque si no lo capturaba el otro rey). Y entonces se ponía a hacer el acto de tocar una pared invisible que los separaba. Pared que en este caso prácticamente sí existía.


Un día, la reina le dijo a su consorte: “¡Ven, acompáñame! Voy a darle un beso mortal al rey enemigo”.
La dama se puso bien pegada al monarca contrario y sonriéndose le dijo: “¡Eres mío!”.
El rey enemigo a su vez se rió: “No, ¡tú eres mía!”.
La reina asustada volteó a buscar el apoyo de su rey, quien celoso había cerrado los ojos y se había quedado rezagado a un par de casillas de distancia por lo que la pobre dama estaba indefensa, y el beso mortal lo iba a recibir ella.


Después del enroque, el rey quedó tras bambalinas esperando salir a dar su gran actuación.
No tuvo que esperar mucho, le dieron mate y la extraordinaria representación de su muerte le valió un Óscar.



El rey estaba preocupado. Un peón había llegado a la octava fila y ahora que se había coronado en dama el rey temía que lo acusaran de bigamia.

Aquel rey pensaba que su reino era muy extraño. Estaba lleno de gemelos: dos torres, dos caballos, dos alfiles.. ¡y hasta un grupo de pequeños octillizos! Era extraño pensar que él, el mismísimo rey, podría tener un hermano gemelo perdido por ahí que luego podría aparecer reclamando el trono.

Los peones de torre al estar tan cerca del límite del tablero se asomaban por la orilla y sentían vértigo de altura.

El rey se sentía seguro en su enroque. Protegido tras la fortificación de sus peones que, aunque pequeños, eran aguerridos; también por el caballo siempre dispuesto a saltar encima de cualquier enemigo y la confiable y fornida torre que le servía de guardaespaldas; bueno, de guarda...brazo porque lo tenía a un lado.
Pero a pesar de todo eso, el rey estab inquieto, y volteó porque a sus espaldas sentía nerviosas cosquillas pues presentía la presencia de alguien. Se encontró con las miradas amenazadoras de las piezas enemigas capturadas. Entonces pensó que debería de cambiar de lugar los calabozos.


Aquel rey, para ganar estaba dispuesto a sacrificar todo.
Se sacrificó y... ¡perdió!




El caballo blanco brincaba a lo loco causando un sinfín de problemas a su propio equipo. Le advirtieron que se fijara muy bien en los saltos que iba a hacer, pero siguió haciendo marometas sin sentido.
Por último decidieron sacarlo. Así que... ahí va la canción: “Este es el corrido del caballo blanco corrido”.


El plan del rey era muy bueno.
Era una lástima que la bandera roja del reloj hubiera caído indicando que ya no había tiempo ni siquiera para platicarles a las otras piezas en qué consistía el plan.


La posición no tenía ninguna debilidad. Por eso las piezas blancas se quedaron de una pieza cuando escucharon a las negras decir jubilosas:
"¡Mate!".
Voltearon hacia el enroque para ver a su rey, pero no estaba. El castillo se encontraba vacío.
Su rey había salido furtivamente escabulléndose hacia el lado enemigo en busca de la otra dama, quien, teniéndolo a su lado, le dio mate de inmediato.
La debilidad de las blancas era su rey enamoradizo.




Parecía ser una muy buena combinación:
La dama, una torre, los dos alfiles, algunos peones... todos juntos.
Y el enroque desmantelado y sin protección.
Al día siguiente, el dolor de cabeza les demostró que con el alcohol había resultado ser una muy mala combinación.




El rey estaba celoso. La reina se la pasaba más cerca del monarca enemigo que de él mismo.

El jugador enojado aventó el tablero de ajedrez.
Las piezas quedaron tiradas, golpeadas y rotas. No se explicaban cómo ellas, veteranas de tantas batallas ajedrecísticas, no habían resultado nunca tan lastimadas como ahora con la furia de este mal perdedor.


El peón de torre de la dama estaba aburrido. Toda la acción sucedía en el otro extremo del tablero. Los compañeros peones que antes estaban cerca, ya se habían ido. Las piezas de alrededor hace tiempo que se unieron a la batalla y hasta su torre lo había dejado solo y abandonado. Estaba aburrido.
Ya se estaba durmiendo... cuando... ¡se lo comieron! Así que ya no supo nada más de la partida.


Las piezas negras amenazaban comerse a la dama blanca. La tenían completamente rodeada. La reina, al verse sin salvación, decidió sacrificarse inmolándose en el enroque enemigo. Coqueta, prefería que se la comiera el rey enemigo.


La veloz torre se acercó rápidamente a la posición contraria llegando directamente al enroque enemigo, el cual estaba ya incompleto: sin el caballo y sin el peón central del enroque. Entonces se sonrió mirando fijamente al alarmado rey. Se acomodó lista para el remate y... se detuvo sorprendida.
"¿Dónde está la pelota?", "¿No era esto un juego de futbol soccer?".


El rey blanco se sentía mal y quería que llamaran al doctor o que al menos lo dejaran dormir un poco. Pero las piezas negras no le dieron respiro. No dejaban de darle jaques y en unas cuantas jugadas acabaron con el pobre monarca.
Sus últimas palabras fueron: "¡Por fin podré descansar!". Pero entonces comenzó otra partida...

jueves, 16 de noviembre de 2006

Más microcuentos de ajedrez


El rey estaba contento con su nuevo matrimonio, aunque estaba algo inquieto con la familia algo numerosa. Eran muchos parientes políticos.
Pero lo que más le preocupaba eran los ocho pequeñines.

La necia torre no entendía explicaciones. Insistía e insistía y no la podían convencer.
Se le había metido en la cabeza la necedad de querer hacer la primera jugada.
"¡Me toca a mi!" repetía incesantemente, quejándose con las otras piezas. "¡Me toca a mi!".

El camino era difícil y estaba lleno de obstáculos. Pero el peón era muy perseverante. Lo que sí le quedaba muy claro era que no había marcha atrás.


Aquel rey se sentía nervioso. Estaba solo dentro de su castillo enroque. Pero él lo que realmente quería era salir y vivir cientos de aventuras.
Evadió a los guardias, pasó silenciosamente detrás de los peones, no se dejó ver por el caballo y escabulléndose a un lado de la torre, corrió en pos de aventuras.
Solo y sin protección fue apresado de inmediato por las piezas enemigas.
El rey, pensativo, soñaba con regresar a su fortaleza y con los suyos, y entonces sí, vivir cientos de aventuras.

Aquel peón iba a ver cumplido por fin su sueño de coronarse reina. El problema era que al no haber más piezas con figura de dama, tuvieron que usar una torre volteada de cabeza. El pobre peón, además de soportar el dolor de cabeza y el mareo, quedó frustrado de no verse con la dignidad de la realeza de su nuevo rango, y ni siquiera verse como una verdadera dama.

Apenas acababa de entrar a la octava fila el peón, cuando inmediatamente después de la apurada coronación, el rey abrazó y besó efusivamente a su amada dama que había regresado del más allá, bueno, de más allá del tablero.

La dama blanca se sentía Blanca Nieves y los ocho peones.

Las piezas capturadas que estaban observando la partida desde fuera del tablero se organizaron y comenzaron a echar porras.
Querían formar una pirámide pero no pudieron, solamente eran un peón, un caballo y un alfil, y no tenían ninguna pieza plana.
Tendrían que esperar a que capturaran una torre.

Era un amor imposible. Aquel peón estaba enamorado de su reina. Por eso le dolió mucho cuando su amada dama murió.
Triste y acongojado, continuó avanzando paso a paso, cabizbajo y distraído, pasaba desapercibido, hasta que al llegar al final del tablero se encontró con la maravillosa sorpresa de verse convertido en el objeto de sus sueños.

Los peones escriben cartas a sus novias o esposas esperanzados de que las verán cuando acabe la guerra.
Pero hay batallas y más batallas, y la guerra no tiene para cuando terminar.

Al iniciar la partida el loco alfil pasó empujando a dos de los peones que tenía enfrente.
Todas las piezas se le quedaron mirando extrañadas.
El alfil se rió con una risa nerviosa, "Quería saber que se siente el hacer la primera jugada".

Mandaron a un peón como avanzada a explorar el terreno enemigo.
"¿Tardará mucho en regresar?", se preguntaban.

Entonces cayeron en cuenta de que al pobre peón, por la propia naturaleza de su avance, le era imposible volver sobre sus pasos.
A pesar de todo, después de mucho tiempo sí volvió. Pero regresó muy cambiado.

Aquel peón se decidió por fin a ir al dentista.
Desde entonces ya no es como los otros peones: ya no come de lado.

Se apuró tanto el peón a llegar a coronar en la octava fila que se pasó y se salió del tablero.

Y ya no lo dejaron regresar.

"Son solamente seis casillas", se decía el peón mientras hacía sentadillas y otros ejercicios de calentamiento. "Son solamente seis casillas".
Pero el problema no era la distancia, sino los obstáculos de las piezas contrarias que le bloqueaban el camino y hasta le ponían zancadillas.

El peón llegó triunfante a la octava fila. Sonriente alzó los brazos feliz de haber llegado a la meta.
Fue coronado reina y emocionado volteó a dar un vistazo al tablero para ver cuál era su siguiente misión.
Entonces se le borró la sonrisa. Por un momento se le había olvidado que el principal objetivo del juego era atrapar al rey contrario, y el suyo acababa de caer.

Aquel peón quería ser alfil cuando fuera grande.

El peón llegó contento al final del tablero. Esperaba a ser coronado cuando vio las caras de pánico de sus compañeros capturados que observaban todo desde fuera del tablero.
Cayó una negra sombra sobre él y en un instante ya estaba también fuera del tablero.
No había visto a aquel tortuoso alfil escondido en el otro extremo del tablero.

Era una carrera de peones para ver quien coronaba primero. El peón blanco avanzaba una casilla y lo mismo hacía el negro. El blanco adelantaba otro cuadro, y el negro hacía lo mismo. Y así, paso a pasito. En eso el caballo blanco salta al frente a la octava fila estorbando al peón de su propio bando. El caballo mira a todos sus asombrados y molestos compañeros, y riendo nerviosamente, sólo dice: "Perdón, me emocioné".

Las jugadas eran las mismas.
Todo tan repetitivo.
Las piezas se movían lentamente bostezando aburridas.
Lo único interesante que ocurrió en la partida fue al final, cuando se escuchó una voz que dijo "Tablas por repetición de jugadas".

La torre estaba cansada de seguir la línea. Ya no quería andar derecha, ni quería seguir por el recto camino. Así que comenzó a andar con malas compañías. Juntándose con los esquivos alfiles y tratando de imitar su manera de caminar. Pero los siniestros alfiles se burlaban de sus obstinados intentos ya que por más que se esforzaba no le salían diagonales, sino puras tortuosas escaleritas.

El peón llegó tan cansado a la octava fila que después de coronarse, a pesar de convertirse en reina ya no quiso volverse a mover.

A las piezas negras les encantaba la defensa Siciliana.
Se imaginaban estar actuando en la película de "El padrino".
Especialmente les gustaba rodear al rey blanco y decirle: "Te haremos una oferta que no podrás rechazar".

La reina salió inmediatamente en busca del rey enemigo.
Ella sola y poderosa iba a acabar rápidamente con este absurdo juego.
Buscó grietas por donde infiltrarse, puntos débiles para atacar, piezas sueltas que pudiese tomar, un camino hacia el monarca enemigo, en fin, encontrar la jugada milagrosa que le permitiera de una vez por todas acabar con este injusto juego.
Pero las piezas contrarias le cerraron el paso, la hostigaron, la persiguieron y por último terminó rodeada y atrapada sin encontrar el modo de dar fin a este interminable juego.
Ella sola y poderosa, sí... pero indefensa.

Increíble. Estaba lloviendo en el tablero. Una gota cayó sobre el sorprendido peón.
Las piezas extrañadas miraron hacia arriba y comprendieron lo que pasaba.
Habían perdido y la gota era una lágrima...

La partida se desarrollaba de una manera extraña.
Todo parecía como visto en un espejo.
El tablero había sido colocado inadvertidamente girado por lo que las damas y reyes estaban del lado equivocado. Lo del lado derecho estaba colocado del lado izquierdo y viceversa.
Y todo porque nadie verificó que la casilla derecha fuera blanca.

El rey mismo pasó revista a la formación de peones.
Todos alineados parejos, excepto uno que sobresalía por encima.
Era un peón grandote de otro ajedrez.
"Y tú ¿Quién eres?"
"Soy Peonzón. Vengo a sustituir a mi primo Peoncín que está enfermo".
"Bueno. Está bien. Con suerte te confundirán con un alfil".

Carrera de caballo y torre.
El caballo juguetón tenía ganas de correr, por lo que retó a la torre a una carrera hasta el final del tablero.
Soltando una carcajada, la torre aceptó dándole al caballo la ventaja de comenzar primero una carrera que creía ganada fácilmente.
Así que el caballo comenzó tomando impulso y dando un salto ELE...vado.
La torre vio el esfuerzo del caballo que a duras penas lo llevó un par de casillas más adelante y sabiendo que podía llegar de un solo movimiento a la meta, se sonrió y solamente dio un paso adelante.
El caballo entonces, hizo una cabriola ELE...mental.
La torre ya se estaba aburriendo de esta tonta carrera, y bostezando dio otro pasito imitando al peón.
En respuesta, el caballo relinchó alegremente dando un brinco ELE...gante.
Distraída en sus propios pensamientos, la torre ya no estaba al tanto de la carrera, soñando en la gloria de ser la gran y única campeona en carreras de ajedrez de todo el mundo, caminó tranquilamente otro paso.
El vivaracho equino terminó con una pirueta bien ELE...gida, y llegó a la meta.
La torre se quedó con la boca abierta. No podía creer que el caballo, con aquellos pequeños y zigzagueantes brinquitos le hubieran ganado a ella, una torre, de extrema y directa velocidad.
¡No te preocupes! Yo sé que no soy un caballo de carreras. Soy un caballo de brincos, saltos, giros y piruetas, es decir que soy un caballo de ajedrez.

viernes, 3 de noviembre de 2006

Microcuentos

PALABRAS
Quisiera poder mostrarte una foto del momento. O al menos poder hacerte un dibujo de lo que sucedió. Estabamos todos los del Club, sí,todos, los mil, platicando animadamente. Solamente el mudo estaba en silencio con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Fue entonces cuando sucedió. Fue entonces cuando el mudo sacó una fotografía. Y todos nosquedamos callados. Ya ves que una imagen vale más que mil palabras.

MUSA
La página en blanco
y la musa no llega...
La página en blanco
y la musa no llega....
La página en blanco y negro
y la musa todavía no llega....
La página nuevamente en blanco
y la musa no llega....
La página en blanco
y la musa no llega....
La página a colores
¡la musa llegó!

ROTU RAS
Rompiste mi corazón tantas veces. Y yo pacientemente, reuniendo los pedazos, curando las heridas.
Rompiste mi corazón tantas veces que me acostumbré a estarlo reparando. Así que, cuando ya no estuviste conmigo, me la pasaba revisando mi corazón en busca de heridas, hasta que un día creí descubrir una y traté de arreglarla.
Ya ves, mi corazón, que resistió que lo rompieras una y otra vez, mi corazón, que resistió que me dejaras, no resistió que curara una herida que no existía. Tienen razón lo que dicen: "si no está roto, no lo compongas".

SILENCIO
Y como el silencio es oro, este nuevo rey Midas a todo el que tocaba lo dejaba mudo.

RUTINA
Diario llegó a mi oficina... y siempre lo mismo.
Diario llegó a mi oficina... y encuentro a ese extraño.
Diario llegó a mi oficina... y encuentro otras cosas.
Diario llegó a mi casa... y encuentro otros rostros iguales.
Diario llegó a mi casa... desde hace años... en que morí...

UN DÍA
"¡Un día te vas a acordar de lo que te digo!" Esto me decía mi madre una y otra vez.
"¡Un día te vas a acordar de lo que te digo!" Pero ese día no ha llegado. Porque me acuerdo que mi mamá me decía "¡Un día te vas a acordar de lo que te digo!", pero no me acuerdo qué era lo que me decía y de que me iba a acordar...

PERDIENDO EL HILO
El hilo siempre se rompe por lo más delgado. Eso lo sabía un hilo que no quería romperse. Así que comió y comió, y comió y comió... hasta estar gordo y grueso.
Pero aún así, un día se rompió... por lo más delgado... o más bien por lo menos grueso...

MEDIO REY
Era afortunado. Sólo una vez había sido cuidadoso. Sólo una vez había obedecido. Sólo una vez y había sido suficiente. ¡No más!
Ahora los demás eran los que tenían que obedecer. Una sola vez hizo lo que los otros y ninguna otra vez. Una vez le dijeron "échale un ojo alos frijoles" y lo hizo.
Pero era afortunado, "en el país de los ciegos, el tuerto es rey".

SOCIO
Aquel comerciante se negaba a hacer un descuento en el precio. "No es por mi, es por mi socio, él es un tipo muy duro y no permite que se rebaje ni un solo centavo". Después el comerciante pedía perdón a Dios por mentir, y Dios sólo sonreía porque él también utilizaba el mismo truco cuando no quería afectar su reputación.

¿NO VES NUBES?
Y las nubes se entretenían imaginándose formas al ver los pensamientos de las personas.

MI TRABAJO.
Mi trabajo es difícil, sí, pero interesante.
Porque eso de rematar... Bueno, no, eso de rematar suena a muerte, y no, mi trabajo no es sobre la muerte, aunque a veces sí.
Porque mi trabajo es... gratificante. Porque aunque llegas al último, aún así ganas, y eso no lo logran ni los deportistas.
Es emocionante y está lleno de sorpresas.
Sí que es bonito terminar de manera espectacular lo que comenzó bien. Ya lo dicen "bien acaba lo que bien empieza".
Y es un trabajo valioso ya que puedes cerrar con broche de oro.
Es un trabajo creativo en el que tienes que emplear todo tu ingenio.
Es una obra de arte que hay que preparar poco a poco con mucho cuidado.
Sí, es maravilloso trabajar de final inesperado...

URT
He aquí la historia de aquel poeta, quien buscando una palabra que rimara con yogurt, inventó la ahora tan común palabra 'urt', que significa "aquello que no puede ser descrito con palabras, pero sí con3 letras".

MÁS LENTO QUE LA OSCURIDAD
Es maravilloso eso de viajar a mayor velocidad que la luz. Lo malo era que le tenía miedo a la oscuridad...

INEXPLICACIONES
¿Podría alguien explicarme cómo fue que inexplicablemente de pronto comprendí todo lo incomprensible?

LOS PRIMEROS
Abelardo Wells, además de científico era bromista. Así que al inventar la primera máquina del tiempo, lo primero que hizo fue llevar un huevo al remoto pasado.
Aunque después de un rato de reflexión regresó con una gallina...
Y un rato después con un gallo...

DE RISA
Ese hombre sabía que el que ríe al último, ríe mejor. Así que se la pasaba aguantándose la risa.
Y el día que no pudo aguantarse la risa, se murió de risa...

AMOR A LA VISTA
Ella me preguntó si creía en el amor a primera vista. Le di una segunda mirada y le contesté que sí.

AMANTE NATURAL
Era amante de la naturaleza. Aunque ella, naturalmente, lo consideraba un mal amante...

RE...GLASS
Era rebelde... era insubordinado, indomable e incorregible. Así que rompió todas las reglas. Aunque luego tuvo que volver a pegarlas...

POR ALGO
Todo sucede por algo. Así que un día, algo se pone en huelga, harto de que todo suceda por su culpa. Así que desde ese momento ya no sucede nada.

Más micros

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